Somos Hojarasca y Barahúnda. Nos preguntamos cotidianamente el destino verdadero de las veloces olas. Hojarasca balancea su poligonal existencia frecuentada por la melancolía y la nostalgia de la desterrada Imaginaria, patria del Imaginario. Cerrando su silencio, sujeta su velo gris y el cielo sobre su cabeza. Mientras, escondido en un rincón llamado Inmensidad, Barahúnda tiende su espíritu sobre el jardín de su infancia; formulado a manera de “L” que supone es: ¡el Infinito!
